LA AUTOESTIMA

Actualizado: 24 oct 2020

Les quiero explicar desde el punto de vista del autor Nathaniel Branden que adema comparto la definición de la autoestima además de seis pasos para mejorarla y a continuación se los menciono. La autoestima es la consecuencia de una serie de prácticas interiores, no se puede trabajar directamente sobre la autoestima ni sobre la de ninguna persona como tal, debemos dirigirnos a la fuente que es la manera de actuar y pensar y sentirnos.


1. Vivir conscientemente: vivir con claridad. Vivir de manera consciente de todo lo que tiene que ver con nuestras acciones, propósitos, valores y metas, saber hacer las oportunas correcciones de mis acciones cuando sea necesario. Vivir en la realidad tanto de nuestro mundo interior (necesidades, deseos, emociones) como del exterior, vivir siendo responsable hacia la realidad no rehuirla nos guste o no lo que vemos reconocemos que existe. Ser congruentes entre nuestros valores y la manera en cómo actuamos.


2. Aceptarme a mí mismo: es estar de mi lado, es estar para mí y supone valorarse a sí mismo, tratarse con respeto y defender el derecho a existir, a tomar la vida y arraigarse a ella, es ser compasivo con uno mismo, es ser amigo de uno mismo, aceptarme es aceptarme completo, aunque no siempre sean conductas que admire o me gusten de mí, sólo si reconozco todo de mí puedo perdonarme y empezar a trabajar por mejorar.

El rechazo hacia uno mismo es un impedimento para poder abordar alguna labor de crecimiento personal, si no se aborda primero la aceptación de uno mismo no funcionará ningún otro tratamiento ni se harán progresos significativos en otras áreas. La aceptación de lo que es, de lo que soy, es la condición previa al cambio. La negación de lo mismo me deja pegado a ello. Como terapeuta es importante estar consciente de esto ya que muchos se cuestionan porque después de tratamientos de incluso varios años no hay mejora significativa en el paciente.


3. Responsabilidad con uno mismo: asumir responsabilidad por la vida implica tomar control sobre la misma, sobre mis elecciones y actos, responsabilidad sobre la calidad de mis relaciones, de mi felicidad personal, sobre cómo jerarquizo mi tiempo, de elegir los valores de acuerdo a cómo quiero vivir, asumirme el único capaz de cumplir mis metas, mis deseos y satisfacer mis necesidades. Darme cuenta que nadie va a venir a salvarme; a enderezar mi vida en mi lugar; nadie va a resolver mis problemas más que yo, tengo que hacer un plan de acción acorde a esto y saber que estoy dispuesto a hacer para conseguir lo que quiero. En logoterapia libertad y responsabilidad son un binomio, no existe una sin la otra. (sacado de las copias de SMAEL s/a).


4. La práctica de la autoafirmación: vivir de forma auténtica, vivir con sentido de identidad aun estando en una relación íntima, siendo amables sin sacrificarnos a nosotros mismos ni traicionándonos, es hablar y actuar desde mis convicciones y sentimientos, es una forma de vida, es ser quién soy abiertamente sin dejar de prestar atención al contexto, a la realidad y las formas de expresión de uno mismo adecuadas, aún si no podemos expresar siempre nuestras ideas o sentimientos es importante que uno mismo conozca lo que piensa y de esta manera seguir siendo auténtico y creer que mis deseos son importantes, a veces esto implica coraje de parte de uno mismo, en toda situación se da una elección entre expresar o no real o no real. Ejemplo: a veces la autoafirmación se manifiesta mediante un cumplido, otras mediante un educado silencio que da a entender nuestro desacuerdo, otras negándonos a reír ante un chiste tonto o sarcástico etc.

Una persona bien realizada ha atravesado con éxito dos líneas de desarrollo que se sirven y complementan mutuamente: la individuación y la relación, por una parte, la autonomía y por otra la capacidad de intimidad y relación humana.




5. Vivir con propósito: es tener claras mis metas, y utilizar mis facultades para la consecución de ellas, ya que nuestras metas nos impulsan a vivir con propósito, nos invitan a autotrascender, el concepto de mí mismo se va forjando según el tipo de metas que elijo y cómo las llevo a cabo. No es el logro de una meta lo que me da valía sino el proceso para su consecución, el esfuerzo que pongo.


Los propósitos sin un plan de acción concreto no se realizan y se vuelven anhelos frustrados, por este motivo es importante cultivar la autodisciplina y el autocontrol. Nuestra conducta debe de concordar con nuestras metas, de no ser así tendremos que modificar nuestros actos.


6. Integridad personal: es la integración de ideales, valores, convicciones, normas por una parte y la conducta por otra. Cuando nuestra conducta es coherente con nuestros valores somos íntegros. Cuando nos comportamos de una manera que entra en conflicto con nuestros valores, nos respetamos menos, si esa conducta es habitual, confiamos menso en nosotros o dejamos de confiar completamente y la autoestima se resiente necesariamente y lo único que puede sanar la autoestima es la práctica de la integridad. La integridad significa congruencia entre las palabras, los pensamientos y el comportamiento.





La mayoría de las cuestiones relativas a la integridad son cosas menores incluso cotidianas, pero el peso acumulado de nuestras elecciones al pasar de los años tiene gran influencia en nuestro sentido de identidad -de quién soy-. Actuar íntegramente siempre implica una elección y la responsabilidad de nuestra manera de actuar, aunque debemos comenzar a diferenciar lo que está en nuestras manos y lo que no Nos corresponde para no sentirnos culpables por situaciones que no dependen de uno y también para no cargar nuestra mochila emocional con lo que no nos corresponde y así tener la energía para poder modificar aquellas en las que si seamos responsables. Podemos adoptar un código de valores que vaya en contra de nuestras necesidades y de nuestra naturaleza por esto es importante hacer consciencia de los valores que integramos a nuestra vida. En el taller de emociones trabajaras en esta labor. Cuáles elegimos y cuáles adoptamos sin cuestionarnos y volver a elegirlos. Revisar nuestras creencias ya que no siempre somos conscientes de ellas, pero es necesario pues influyen en nuestra manera de actuar y de sentir.


Llevar una vida de rutina, sin desafíos o crisis, sustraernos por algún tiempo al hecho de que no tenemos una autoestima sana sino falsa autoestima, que se basa en sólo mis recursos externos y logros negar la realidad. Cuando todo va bien, todo va bien, pero esto no determina mi autoestima, es cuando no todo va bien que mido cómo me siento conmigo, como me levanto, como me auto motivo para seguir adelante. Esto es cuando me reta lo inesperado, cuando alguien no está de acuerdo conmigo, cuando nos quedamos sin recursos, cuando elegimos, decidimos, actuamos y nadie nos orienta se revela nuestra autoestima Pues nos quedamos realmente con quienes somos en esencia.


El vivir conscientemente requiere un esfuerzo diario. El generar y mantener la consciencia es un trabajo interno y cada vez que lo hacemos actuamos contra la inercia y contra los impulsos internos y externos es decir, empezamos a responser en vez de reaccionar, hacer introspección nos obliga a enfrentarnos con nuestros miedos, con algún dolor no resuelto sin que el impulso a evitar el malestar nos paralice y nos distraiga. Para lograr esto necesitamos voluntad, perseverancia, y valentía de lo contrario sería muy fácil lograrlo y todo el mundo tendría una buena autoestima y este sería un mundo mejor pero este compromiso nace del amor a nuestra vida, de dejar de ser ciegos y atrevernos a mirar. El amor a la vida es el trampolín para ir más allá de nosotros mismos venciendo nuestras limitaciones psicofísicas.


Una vida sin esfuerzo lucha o sufrimiento es un sueño infantil. Toma este taller y empieza a mejorar todo tu mundo.


“El amor a uno mismo es el punto de partida del crecimiento de la persona que siente el valor de hacerse responsable de su existencia”. V. Frankl

Andrea Ortiz.










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